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LA DESIGUALDAD INICIA EN CASA

LA DESIGUALDAD INICIA EN CASA

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por Sofia Trevino Última modificación 05/10/2017 20:51
OXFAM México, por Jana Vasil'eva

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El país que queremos inicia en casa”, Marcela Azuela, Hogar Justo Hogar.

Rosa es una de muchas trabajadoras del hogar que contribuyen con su trabajo al bienestar de una o varias familias pero que no está protegida por la normatividad legal ni tiene garantizados sus derechos humanos laborales.

De acuerdo con datos de INEGI y CONAPRED, en México, casi 2.4 millones de personas se dedican al trabajo de cuidados remunerado en casas ajenas. De estas personas, 95% son mujeres, 51% migró de un lugar distinto a donde trabaja y 36% empezó a trabajar siendo menor de edad y sin terminar la educación básica.

Además, casi la mitad de las trabajadoras del hogar labora más de las 8 horas y no tiene derecho al descanso semanal establecido en la ley y apenas el 3% cuenta con acceso al sistema público de salud (IMSS), de ahorro para el retiro (Afore) o siquiera con un contrato escrito que especifique sus actividades y horarios laborales.

A lo largo de sus trayectorias laborales, se enfrentan con discriminación y violencias por su género, origen étnico, color de piel, edad, condición económica, nivel de educación formal y estatus migratorio, entre otros.

¿Cuál es la razón de estas injusticias al interior de los hogares de nuestro país? Que, aunque el trabajo de cuidados y del hogar requiere habilidades e implica esfuerzo como cualquier oficio, en el imaginario colectivo persiste la idea de que no se trata de un trabajo en el sentido estricto y que cualquier persona es capaz de hacerlo. Además, se asume que las mujeres lo hacen simplemente porque les corresponde, por ser una cuestión de afecto.

Cambiemos las reglas

Modificar estas percepciones y asumir la responsabilidad que corresponde a cada integrante de nuestra sociedad requiere un gran empuje colectivo y va a tomar su tiempo. Sin embargo, hoy en día ya existen esfuerzos primordiales de distintas personas y organizaciones.

Así, tanto nosotrxs como el Estado, podemos encaminar los cambios necesarios para acabar con estas injusticias que profundizan las relaciones de poder desiguales en México:

1.-En un país donde 1.8 millones de hogares contratan servicios de trabajo del hogar, las y los empleadores pueden hacer una diferencia significativa asegurando condiciones laborales dignas para las personas que laboran en sus casas. La organización Hogar Justo Hogar elaboró un Manual de Buenas Prácticas Para Empleadoras y Empleadores Justos para reconocer y garantizar estos derechos humanos laborales.

2.-La principal herramienta para asegurar un estándar formal mínimo de condiciones laborales dignas para el trabajo del hogar remunerado es el contrato colectivo, respaldado por el Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar (SINCACTRAHO) promovido por el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH) y otras organizaciones aliadas.

3.-Ante todo, es responsabilidad del Estado modificar el marco legal:

  • Reformando el capítulo XIII de la Ley Federal de Trabajo: Actualmente este capítulo reconoce que hasta la mitad de la retribución de la persona trabajadora del hogar puede ser en especie (alimentación o habitación) y no establece una duración máxima de la jornada laboral, ni un salario mínimo.
  • Incorporando a las personas trabajadoras del hogar al régimen obligatorio de la Ley de la Seguridad Social, la cual actualmente define como voluntaria la inscripción de la persona trabajadora del hogar, excluyéndolas de derechos como el acceso a las guarderías del Seguro Social y el Fondo para los Trabajadores (Infonavit).
  • Ratificando el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, que abriría paso para la creación de una normatividad legal sobre el trabajo en condiciones decentes para las personas trabajadoras del hogar a nivel nacional.

De acuerdo con SINCACTRAHO, CACEH y las organizaciones e instancias aliadas como el Instituto de Liderazgo de Simone de Beauvoir (ILSB), Women in Informal Employment: Globalizing and Organizing (WIEGO), Hogar Justo Hogar y Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED); estas modificaciones son necesarias para combatir las condiciones de desigualdad, injusticia y discriminación hacia las personas trabajadoras del hogar.

Oxfam México se suma al llamado de las personas trabajadoras del hogar y sus aliadxs. ¡Alzamos la voz por el derecho a condiciones de trabajo justas, a la seguridad social así como a la organización colectiva de las y los trabajadores de este sector! ¡Acabemos con la desigualdad iniciando en nuestra casa!

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